viernes, 23 de abril de 2010

Sarita.

"Los sueños no se dejan atrás, debes luchar por ellos hasta alcanzarlos,y cuando lo logres, sé el ser más feliz del mundo", eso me decía una señora viejita a la cuál estimo demasiado. El recuerdo de su cuerpo sin vida y acostada sobre la cama,mora aún en mi mente, no comprendo como de un dia para otro se fue de este mundo.
Fueron miles las veces q la saqué a pasear y siempre en el camino ocurria algo.Si tuviera la oportunidad de cambiar uno de mis sueños,sin duda alguna eligiría la vida de ella,con todo el costo q eso implique.Me hacía feliz!, sus mejillas dejaban a la interperie los momentos difíciles q tuvo q afrontar; alimentar a sus hijos,regalarle a los demás y construir lo q años más tarde se convertiría en su hogar.
Cuando dormia, su rostro iluminaba la casa, lo unico q faltaba eran 2 alitas a sus costados.Era un ángel de los cuáles quedan pocos en este mundo.
"Me hirió el pecado" sonaba a menudo en la casa,una melodía armónica q junto a una extraña sensación recorría mi cuerpo, ese era el efecto q ella y solo ella podía causar en mí.
Domingo,13 de diciembre de 2009, eran aproximadamente las tres de la tarde.Minutos antes la había ido a ver,cuando sali de su habitación un sentiminto de angustia me invadió porqu sabía q estaba en sus últimos momentos.Por un instante lo olvidé,crei q todo era una pesadilla de la cuál no podi desprtar,sin embargo un grito deseperado irrumpió mis sentimientos.Me dí cuenta q nunca más la vería, q sería un recuerdo imposible de borrar.Aún así intento día a día olvidar q no está aquí,cuidándome y haciéndome cariño como lo hacía antes.
La quise,la quiero y la querré por siempre.

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